
Si algo caracteriza al circo es esa mezcolanza de gentes y de idiomas que dan luz y color al mayor espectáculo del mundo. Y precisamente quizá sea este eclecticismo cultural y lingüístico el que provoque en ocasiones deslices ortográficos como el que entre tigres y camellos os traemos hoy. Tengámoslo en cuenta y a partir de ahora escribamos siempre caballo para referirnos a este hermoso animal.